Mis
niñas ya no levantan el polvo alrededor de nadie
los
ojos de los transeúntes no las miran ya
algo
que no alcanzo a entender desvía sus horizontes,
han
comenzado a parecer fantasmas de un mundo otro
muy
parecido al nuestro pero lleno de terrenos baldíos
y
enormes llanuras.
Mis
niñas a veces me duermen con relatos de miedo
porque
se aburrieron hace un tiempo de las canciones de cuna
y
de los boleros viejos de mamá.
A
mis niñas les cuelgan los pies de todos
los bancos
se
ríen de todo y de todos
nadie
más las escucha
parece
que me hubiesen escogido como su testigo
en
este pasar sin tregua
que
las aburre.
Mis
niñas dejaron de levantar sospechas
desde
la noche aquella donde el viento me sopló que era hijo de Changó
y
yo no entendí nada
la
Osha se abre paso entre algunos amigos y me tienta
pero
yo preferí mirarla en la distancia
así
como comienzan los verdaderos amores.
Mis
niñas no son bellas
tienen
en el corazón un nido
en
el que quieren que me acucurruque
pero
yo todavía no decido marcharme.
(Del Libro "Los Muertos también aman" 2015)
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