I



En el cuenco del azar
los abrazos tenues
nunca se dieron
se tiñeron de sangre
se cubrieron de aceites humeantes
y en un impulso irrisorio
por sujetarlos en la memoria
me expuse
y los transeúntes se burlaron
me observaron impávidos
hasta que sonaron los goznes
de una puerta torturada y sola.


(Del Libro "Los Abrazos Tenues", 2012)

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