Maneras de irse


Hay maneras de irse de la casa
cuando ya no graznan los cuervos en el techo,
la adolescente que espiabas por la ventana de tu cuarto es madre de tres hijos
y ya no es adolescente.

Cuando de las paredes caen los afiches
que una vez pegaste con fervor,
y cuando la azotea
ya no es refugio para fumar cigarros mientras leías mensajes
en las estrellas del cielo nocturno.

Cuerpo suspendido en el espacio
que recoge los restos del voyager para construir una casa
en la nada sideral.

Hay maneras de irse de la madre
taparse los oídos para no escuchar más
esa canción de cuna que nos adormece,
pisar firme para que el temblor no nos traicione,
ocultar los miedos en las esquinas,
besar las manos de ella,
pedir la bendición y despedirse.

Cuerpo confundido y mutilado en las calles de Nairobi.

Hay maneras de irse del padre
callar hasta que duela,
no derrumbarse,
y rezar mucho
para que el Pegaso del sueño se lo lleve lejos
muy lejos,
a un valle silencioso y tranquilo donde pueda dormir.

Cuerpo acribillado en las favelas
sangre a borbotones brotando de los agujeros
marcando su herencia en las aceras.

Hay maneras de irse de los amigos,
no visitarlos nunca,
hacer de cuenta que no existen,
olvidar sus nombres
y solo llamarlos en días festivos
o en casos de estricta emergencia.

Cuerpo sin mortaja en algún hospital yemení
ve su corazón elevarse mientras rueda por las escaleras
y se vuelve alimento para los chacales hambrientos.

Hay maneras de irse del dolor
no resistirse,
ahogarse con él,
jugar con él,
y luego subir los brazos para surgir
con la dignidad intacta
y el rostro clarito.

Cuerpo amado en los jardines de los campos elíseos.

Hay maneras de irse de sus templos
no gritar más groserías,
no marcar más doble pasos o lanzar triples,
pero hay una verdad esencial:
los asesinos siempre volvemos al lugar
de nuestro primer crimen.

Cuerpo entregado a Suzanne en medianoche y al amanecer.

Hay maneras de irse de la vida sin morir
salir del cuerpo,
dejar que fluya el espíritu en el rio
recostado en los brazos de Oshun,
sin destino
sin hogar
sin uno mismo.

 (Del Libro "Quisiera haber nacido superhéroe", 2017)

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