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El dolor infinito de saber que no se inventará nada nuevo cubre aceras marcha mi gente adherida a pantallas sus ojos se mueren el diálogo con teclas invade hasta al chófer de un colectivo que no lleva ruta fija mastica las calles engulle el asfalto traga señales para vomitar después kilómetros muertos indigesto de tanta ciudad herida y torpe que sangra y se desboca una paloma ciega atravesó la garganta de  la muerte por eso no grita se siente avergonzada de su tráquea interrumpida una vieja lúbrica abre sus piernas manchadas una vieja lúbrica echa afuera su metáfora la sonrisa irónica de un mundo que hace tiempo nos abandonó.

(Del Libro "Les Trois Enfants" 2015)



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