Suzanne la que siempre se trasnocha (invocación)


No dejo de soñar contigo Suzzane
me cansé de estos  sueños húmedos de adolescente,
de masturbarme todos los días en la mañana antes de salir.

Cuerpo desnudo el tuyo,
que se abre al cielo como un poema que te rompe la crisma hasta que lo escribes.

Brazo partido y rostro atenuado el mío
de no conseguir un trabajo que no busco por temor,
no quiero ser un ejemplo para nadie,
pero insisten (¿insisto?)
y todos dicen que lo soy,
pero de todo lo que no se debe hacer.

Si muero hoy Suzzane
trata de no beber tanto café,
no te trasnoches tanto,
de mí quedarán libros inéditos y poemas que nadie leyó y leerá nunca
no vale la pena tanto desvelo ajeno
quémalo todo menos los poemas que le escribí a mamá,
a papá y a tere,
mi biblioteca te la heredo completa
haz con ella lo que se te venga en gana,
solo quiero que guardes uno o dos libros por si al fantasma
se le ocurre leer algún día.



Suzzane no te trasnoches
y dame un consejo,
continuar con esta escritura errática y violenta
seguro no me llevará a conseguir un buen trabajo
para contentar a mamá.

Desbocado en la caída voy,
persiguiendo el modo de acoplarme al cosmos antes de tener mi primer hijo.

Suzzane,
no te quedes despierta toda la noche mientras escribo,
duerme tranquila
deja que el humo del cigarrillo invada el cuarto,
mientras yo agacho mi rostro
y te doy un beso en la frente con mi boca muerta llena de tulipanes.


No te trasnoches Suzzane,
las horas que tú no duermes se suman a las mías
no hay otro adolescente como yo en este país
que haya gritado tantas veces tu nombre mientras acaba imaginariamente
sobre ese par de urracas que revolotean gloriosas sobre tu pecho.

Niño perdido en el desierto
soy a veces
cuando no compras la cena,
otras
vagabundo iluminado en Nueva york
cuando no compras cigarrillos,
otras
astrónomo demente acostado en las orillas de la playa
donde me besé con ella la primera vez
y donde veo el cielo nocturno mientras la recuerdo viendo a Orión.

No te pongas celosa Suzzane,
busquemos juntos el camino de otro mar
agarrados de la mano andemos
y entremos al agua
como dos adolescentes que se aman infinitamente.

No pienses que hay otra Suzzane,
mi voz cantará una nueva canción cuando esté listo
y esa canción será para ti
para que duermas tranquila
y con los párpados bien cerrados.

Suzzanne rescata a mis ojos de perderse,
tengo miedo porque ya no ven igual
han comenzado a perder la ingenuidad
ya no ven osos ni elefantes en las nubes
solo ven nubes y ya,
y eso me asusta más que la muerte misma.

Ábrete como girasol hambriento Suzzane,
la errancia como principio inmaculado,
vámonos de aquí.

En esta pausa:

niño con el llanto atrapado en la garganta
niño con poemas tatuados en el nombre
niño patético y llorón.

¡Perdónate!:
me dices antes de besarme

¡Perdónate!
y no vuelvas a aparecer
hasta que no te duela el rostro en el espejo:
me gritas mientras me corres de tu casa.

Suzzane deja el trasnocho,
en eso estoy
abandonando este cuerpo envejecido
mudando el candor a otro paisaje,
alejándome de este hombre que ya no quiere ser hombre
que cada vez está más cerca de sí mismo,
cada vez más dentro del cristal
cada vez más adorado por su estrella.

Suzzane junta tu pecho al mío,
escuchemos los latidos de nuestros corazones al unísono,
deja que ellos entonen su canción de amor en diástoles y sístoles.
De todas maneras, rosas Suzzanne.

Dame la mano otra vez,
marchémonos de aquí,
tráete el café antes de que se enfríe,
vámonos al mar a seguir escribiendo,
el aplauso de esta gente no es aquello
que siempre hemos perseguido.

    a Susan Urich


(Del Libro "Quisiera haber nacido superhéroe" 2016)

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