El ratón hurga con sus
narices los olores de la sala
la rata se echa un peo
& espera las reacciones para estallar la risa.
El ratón saluda a todos
los habitantes del vacío
&la rata aguza el oído
pa` coger unos datos
de un parley que no jugará por limpio.
Los ratones sienten culpa
& las ratas no lo
piensan dos veces pa doblar un Ramos Sucre
& encaletárselo como
si fuera un 38.
Los ratoncitos
bibliofílicos
librofílicos
llenan sus mañanas
o sus tardes con el silencio
de la sala
para que mamá & el
mundo digan
“¿tú sabes quien lee? Ese
carajito”
las ratas le entregamos el
peso del cuerpo a la desidia
pateamos las sillas
incómodas de tanta abulia
& nos sentamos en el
piso
a prender un marlboro con las
cucarachas fumadoras.
Los ratones no despegan
sus ojos infelices
de las hojas de su cuaderno
igual de infeliz
las ratas nos buceamos a
la encargada del pantalón verde
& nos imaginamos que mordemos
sus pezones
mientras estallamos sobre
la mesa en un orgasmo místico.
Los ratones vienen con
regularidad,
son amigos de todos
las ratas venimos pa`
evitar que
Le Chat ennuyè nos
atrape.
No podría ser nunca un
ratón de biblioteca
soy una rata que se distrae
de la calle
& entra
pa´ drogarse con olores
viejos
& sacudirte
siempre por primera vez
Todos los estantes.
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