I


Todos escribimos el mismo poema.
David Meza.



Despego mis ojos del papel
Y alguien quiere llevárselos
Me quedo sin ojos
Los levanto y  los huecos sienten el viento
Entrando a mi cráneo
Su rugido en la cueva se cuela en mí
Canta
Suave canta y yo bailo ciego
Alguien quiere llevarme a otro lugar
Mi fe lo impide
Viajo solo
Callo siempre
Despego mis manos de la noche
Alguien quiere dejarme sin luz
La música en mí se resiste
Quiere salir en un instrumento nuevo
Inventárselo
Percusión
Cuerda
Viento
Entelequias
Mis manos arden
La quemadura afea mis dedos
Las costras duelen
Y yo me lavo las manos en el mar
La sal oxida
Mis manos siempre han sido buenas
Para tocar a la mujer del otro
Autismo santo
Partícula a partícula
Me integro
En las paredes de piedra de esta cueva
Soy el musgo
La mancha heredada
El guijarro contando su historia
Gritando su mensaje
Nada está oculto para mí
Soy la sed de las piedras y no sudo
Soy el lamento de las piedras
Que quisieron alas
Ellas sienten nostalgia del cielo
Soy la impaciencia de la piedra
Esperando un viaje de regreso
Quiero estrellarme en las paredes
Convertirme en polvo
Y pertenecerle al viento
Estoy cansado del sol que no llega
No hay quien pueda lanzarme
Estoy solo
Soy una piedra solitaria
Apenas crujido en el arrastre
Me entrego al tiempo
Pero esta cueva me alimenta
Del gran techo caen otras piedras
Que no tienen donde morir
Alguien pisa arriba
Y ellas tocan el piso
Lo despiertan para que llame a la luz
Me quedé ciego de tanta piedra adentro
Me quedé ciego de tanta estrella adentro
Triste historia que no debería contarse
Estar solo en esta cueva
Sin calor
Sin frío
Sin mí viajando en el eco
Adherido al piso
Mi espalda sufre la fiebre
Mi cabeza se agita
En mi nariz la arena levanta castillos
En mis oídos los insectos forjan su casa
En mis cuencas vacías el musgo erige monumentos a un Dios terrible
Que me muerde el cráneo intentando curarme
Pero soy piedra
Y estoy cansado de escuchar a las otras piedras llorar.


(Del libro "Autismo Santo", 2015)

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