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al fondo de la tibieza
cae un mensajero con el pecho en pleno ardor

cada filamento en su secreto le habla
de lo que está hecho
y de aquello en lo que se convertirá

(atención en la crisálida)

desde ahí
donde la piel busca otro tacto

(no lo consigue)

se prueba la ropa

(se extravía en los huecos)

desde ahí
se abraza
en posición fetal
pega sus rodillas al pecho
todo ovilllo
(comienzo de la rasgadura)

agradece tener un cuerpo que todavía se calienta

al fondo de la tibieza
con los brazos estirados se renueva

(apertura/despegue),
ve al mensajero irse
va satisfecho
ha logrado hacerle recordar el calor

el sol dentro de él
(vuelo).

(Del Libro "Por los caminos de Nairobi" 2016)

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